Fuentes: términos y definiciones

Si estás empezando en el diseño, seguramente te surjan muchas dudas al trabajar con texto. Este artículo te ayudará a orientarte entre los principales términos y conceptos y a trabajar con fuentes.

La fuente es una base del diseño gráfico. Se caracteriza por el dibujo de sus signos, su apariencia y su tamaño. No debe confundirse con la familia tipográfica: un conjunto de caracteres cuyos diseños comparten un mismo estilo. En términos sencillos, la familia tipográfica agrupa fuentes como Times New Roman, Arial o Lucida.

Las fuentes suelen dividirse en cuatro grandes grupos: con serifas, sin serifas, decorativas y manuscritas.

Una fuente puede tener varios estilos: regular, cursiva, negrita y negrita cursiva. Estos no son todos los estilos posibles, sino los principales. Las variantes de estilo y tamaño de una misma fuente se agrupan en una familia tipográfica.

El cuerpo es el tamaño del espacio en el que se sitúa la letra; en otras palabras, es la altura de la fuente, incluidos sus ascendentes y descendentes. Suele medirse en puntos tipográficos, abreviados pt: 1 pt = 0,35 mm.

La línea de base es una línea imaginaria que pasa por el borde inferior del elemento principal de los caracteres.

El kerning y el tracking se utilizan para aumentar o reducir la distancia entre letras y espacios, pero conviene distinguirlos.

El kerning ajusta el espacio entre pares concretos de caracteres. Normalmente reduce la separación para que las partes salientes de una letra ocupen el espacio libre de la otra. Así mejora la percepción visual del texto y crea un ritmo uniforme. Puede hacerse manualmente, según la percepción del diseñador, o automáticamente mediante programas. El ajuste manual exige un buen sentido de las proporciones; si aún no confías en tu criterio visual, conviene desarrollar esa habilidad antes de diseñar tipografías.

El tracking cambia la densidad de un bloque de texto ajustando el espacio entre todos los caracteres de una selección o del bloque completo. Al aumentarlo, el texto parece más abierto y claro; al reducirlo, más compacto y oscuro. Permite colocar distintas cantidades de texto en un mismo espacio. Puede ayudarte cuando un artículo no cabe o cuando queda espacio al final de un párrafo. No conviene abusar: se recomienda modificar el volumen del texto entre un 1 % y un 3 % respecto al original. De lo contrario, quedará demasiado abierto o compacto y empeorarán su legibilidad y su aspecto.

Un grafema es la forma básica de un signo que permite distinguirlo de los demás, independientemente de su diseño artístico. Es una unidad del texto, es decir, un solo carácter. Por ejemplo, la forma básica de la letra «A» la distingue de cualquier otra, sea cual sea la fuente utilizada.

Un glifo es la representación gráfica concreta de un signo o grafema. Cuando un texto utiliza varios glifos para un mismo grafema, se denominan alógrafos.