Las fuentes sin serifas también se conocen como grotescas o sans serif, del francés sans, «sin», y del inglés serif, «serifa». Como indica su nombre, carecen de serifas; sus letras suelen tener formas geométricas regulares, líneas rectas y ángulos rectos. Por su apariencia se utilizan principalmente en titulares. Empezaron a usarse en 1816 en publicidad y encabezados, donde era necesario llamar la atención.